4.5.11

Hoy en Cracovia

Cine en Construcción VIII Edición - Ciclo de cine

Organizado por el Instituto Cervantes de Cracovia

05/05/2011 (18:00 h)

Kino Pod Baranami / Cine Pod Baranami
Rynek Glówny 27

27.5.08

DIARIO DE FILMACION de POR SUS PROPIOS OJOS, por Liliana Paolinelli (2006)



14 de agosto. Salimos en coche a Córdoba para terminar de confirmar las cárceles que se vienen gestionando hace un año.
En el último tramo Paula cambia el volante a Edgar, el director de arte. Nos damos cuenta de que no sabe manejar, le decimos que baje la velocidad sobre todo en la entrada de los pueblos, donde se puede cruzar algún borracho pero no escucha. Me pregunto si así como maneja va a hacer la dirección de arte.
Paula cuenta que al llegar, mientras descargaba los bolsos, dijo: ¡qué lindo manejar!

15 de agosto. De la cárcel nos arman cita para el miércoles así que aprovechamos para ir a ver barrios y casas.
Al mediodía vamos a almorzar a un diente libre. Mara Santucho está contenta de llevarnos a un lugar que le gusta. Paula mastica y siente un gusto a menta en la ensalada, piensa qué exóticos estos cordobeses, condimentar la zanahoria con menta. Es un chicle. El mozo se mortifica pero la asquerosidad ya está hecha. Paula odia Córdoba y este detalle potencia su racismo. Se me ocurre pensar que fue un poco su mala disposición a filmar esta ciudad.
Por la tarde visitamos barrio Comercial. Las calles son angostas, las casitas bajas, coloreadas, parece uno transitar por un pueblito.
También apareció la iglesia evangelista en un comedor de niños. Ahora la iglesia va a ser mucho más precaria, el principio de lo que quizá se constituya en una iglesia, una reunión de gente necesitada de palabras.
Decidimos que se grabarán los exteriores en Barrio Comercial y el interior en otra casa.

16 de agosto. Vamos a la cárcel de San Martín donde nos atiende el Alcaide Raúl Romero. Acompañados por un guardia sacamos fotos de identificación, requisa, bolsos y pasillos. Un dato sorprendente: nos proveen del plano de la cárcel.
Luego vamos a Bowuer. Mismos pasos, identificación, requisa, bolsos y pasillos. A diferencia de la otra cárcel los corredores parecen un museo de arte moderno. Nos muestran las celdas donde los presos tienen relaciones con sus mujeres, son excelentes monoambientes. Conocemos luego el pasillo de máxima seguridad, donde está la celda que usaremos de referencia; el pasillo es una sucesión de puertas metálicas selladas, impresionante. Los presos del otro lado de la puerta nos escuchan y empiezan a llamar a gritos al oficial queriendo saber qué pasa. Son presos con problemas de conducta y por eso están en el pabellón de aislamiento. Cada visitante representa para ellos una esperanza, alguien que conoce su caso, que está al tanto, que va a poder hacer algo.
Por la tarde vamos a otro barrio, es menos pobre que Barrio Comercial. Un vecino le dice a Mara, la jefa de producción, que no es forma, la de estar preguntando por una casa para alquilar, que va a llamar a la policía, que están hartos de que los asalten, que no es así como se hace el trabajo.

17 de agosto. Vamos a la cárcel de menores a ver si nos salvamos de construir la celda nueva.
Por desgracia no sirve. Romero nos pasea por todo el complejo señalando los cambios beneficiosos para la institución. Nos presentan a los internos, chicos de 10 años para arriba asomados entre los barrotes como ramilletes. Quieren propiciar una especie de diálogo con ellos. Romero nos enseña el espacio donde duermen y siento que violamos su intimidad: ropa, estantes, zapatillas... todo está a la vista. Edgar pide sacar una foto y Romero opina que no sería conveniente, pese a que ya los está exhibiendo. Con presos adultos no lo harían, lo hacen porque son menores.
En un aula hay un muchacho frente a un cuaderno. Romero señala que no sabe leer ni escribir, por eso está apartado. Miro el libro, es una colección de autores argentinos editada por el Ministerio de Educación. Pregunto si tienen el de la región de Cuyo y el maestro me lo enseña. Les recomiendo “La tormenta”, un cuento de Liliana Aguilar. Me preguntan si está bueno, digo que la autora es mi madre.
De camino a Buenos Aires llamo a mi mamá y le digo ¿adiviná quiénes te están leyendo? Los menores presos. Ella larga una risotada, me dice que justo “La tormenta” trata sobre un asesinato.

23 de agosto. Maximiliano Gallo es el actor que hará el ladrón. Lo contacté hace un año. En todo este tiempo estrenó una obra como autor y director y su crecimiento fue vertiginoso. Tuvimos una discusión reciente, no va a venir a Buenos Aires porque el médico le dijo que tiene estrés. No lo veo comprometido con la película, pienso en cambiarlo pero francamente sería traumático, a 5 semanas del rodaje. Me acuerdo de un chico que descubrimos en Barrio Comercial, tenía una cicatriz en la cara, creo que era una mordida de perro. Por desgracia no era actor, sólo tenía la apariencia perfecta. Maximiliano no tiene el físico ideal pero tiene, supuestamente, disciplina.

24 de agosto. Con Valeria, la asistente de dirección, resolvimos filmar las escenas exteriores en Córdoba y recrear los interiores de Elsa en Buenos Aires. Las ventajas son muchas: para el sonido y para los tiros de cámara. La desventaja es para el fotógrafo que tendrá que vérselas con techos bajos. Igual las casas de Barrio Comercial tienen techos aún más bajos…

25 de agosto. Hoy tocó sesión de Reiki a todas. Silvia, la maestra de Reiki, me señaló que tenía mucho campo de luz. Me preguntó si comía carne y le dije que no aunque en realidad sí comí en estos días bife, pescado y keppe crudo.

29 de agosto. Reunión con Edgar para ver los planos de la casa de Elsa. Propone puntos de vista ajenos al guión, le pregunto si leyó el story board y confiesa que no.
Mara está tras los almacenes chinos, ya intentó hablar con al menos 3 coreanos pero no le contestan, ni siquiera levantan la cabeza. Por alguna razón se muestran esquivos. Mafia china, dice Paula.
También vemos patios de casas. Ninguno es el de Elsa.

30 de agosto. Vamos al Ejército de Salvación, hay cosas buenas, malas, decorativas, útiles, horribles. No todo sirve, Elsa no tendría un carro de compras de hace 40 años, por ejemplo. Le suceden cosas buenas en la vida, una nuera pudo regalarle un carro para navidad, por qué no.
Discuto con Edgar ya que no tiene una lista de utilería para ver primero qué tenemos en casa. Vamos a lo de Cristina Fasulino, Cristina le abre a Edgar sus aparadores y bauleras para que use todo lo que quiera. Cristina es una reliquia.

31 de agosto. Edgar manda una nueva propuesta para casa de Elsa en forma de “T”. El espacio se agrandó, también es posible descubrir la cocina a medida que las mujeres entran a la casa. El fotógrafo tendrá más espacio para colocar faroles. Me reconcilio con el director de arte, la maquinaria entró en funcionamiento.

1 de septiembre. Vamos a la calle Zárraga. Tocamos timbres, una mujer con un bebé en brazos nos deja entrar. Paula se despertó de madrugada pensando en el patio de un PH que vimos hace meses, cuando yo buscaba departamento.
Era ése.
Paula saca fotos, se le ocurre que Elsa podría tener gallinas. Fotografiamos las puertas para falsear. Los dos posibles exteriores de Bº Comercial tienen un pasillo al costado que hace a este patio compatible. Queremos decirle a Edgar y festejar el descubrimiento pero estamos tan cansadas que nos vamos a la cama a ver un DVD.















2 de septiembre. Quedan hermosas juntas. Hacemos un primer ensayo leído, Luisa es estupenda. Tiene que llevar la escena y “pasear” a la muchacha por donde quiere. El personaje está lleno de cambios, accidentes, remansos. Nos divertimos pensando en cómo murió el marido de Elsa. Atropellado por un coche, un boludo que venía de Alta Gracia (¡Edgar!). Quedó 3 horas tirado en la calle porque había salido sin el documento y tardaron en identificarlo. Le dejó a Luisa-Elsa una pensión y un Dauphine que Elsa no quiso darle a ninguno de sus hijos. Se lo vendió a un vecino de la cuadra que lo mantiene rebien.
Le mostramos a Luisa el patio que encontramos el día anterior y no le gusta, está muy descuidado y eso no es posible porque sus hijos le regalan cosas y le dan una mano. Las mismas herramientas que los muchachos usan para hacerle la vida más llevadera no se las presta luego, la jodida mujer.

3 de septiembre. Luisa se tienta cuando le sugiero que coquetee con Ana. Tiene que dar su negativa a que la filmen pero arreglándose el pelo. Me doy cuenta de que nunca la vi flirtear, siempre tiene una actitud autosuficiente. La escena es loca y hermosa.
Tengo que trabajar más con Ana, Luisa es demasiado “vistosa”. Hay que lograr que en cada ensayo Ana hable de lo que le pasa como si fuera Alicia pero saliéndose del texto, como si se lo contara a una amiga.

4 de septiembre. Fin del primer ensayo con Ana y Luisa, me quedé con las ganas de unirlo a acciones físicas pero los ámbitos no tienen nada que ver con la locación que se usará después. También fue el primer día con la vestuarista y con Valeria, asistente de dirección. Hubo limpieza en la productora, trasladamos la cosecha de utilería.

5 de septiembre. A la noche vamos al estreno de “Cuatro mujeres descalzas”, la película de Santiago Loza. Es exquisita. Las actuaciones son estilizadas, las mujeres se comprimen y se expanden, los diálogos son dichos como en cámara lenta. Este film precioso contradice el guión, que no me había gustado mucho e inclusive a Extraño, su anterior película. Puro goce.

6 de septiembre. Fernando Cots hará del pastor evangelista y Carlos Possentini el vecino que va a vivir a casa de Elsa.
Se harán las paredes de Elsa con durlock, más barato que los presupuestos de los realizadores consultados por Edgar. Estamos corriendo atrás de las ventanas.

7 de septiembre. El decorado aún no tiene paredes, achicamos el espacio así no se nota que es un set. Martín, el director de fotografía, mira con cara de asustado. Edgar en cambio parece anestesiado, no se encuentra ni en el espacio ni el guión.
Seguimos chequeando la puesta con Valeria, por la noche sacamos los pasajes para ir a Córdoba a ensayar.

8 de septiembre. Lo feo: me espera una charla con Edgar. Lo bueno: es el cumpleaños de Sol, la productora ejecutiva. Sol no viene del cine y hace esfuerzos denodados para estar a la altura de las exigencias. Justo lo que Edgar no hace. Me da bronca porque el arte es uno de los oficios más hermosos del cine.
Por la noche viajamos con Paula a Córdoba. Durante toda la noche, cada 20 minutos, suena el celular de un desubicado. Al llegar a Córdoba Paula pide un aplauso para el infeliz.

9 de septiembre. Llegamos al hotel. Dos horas después encaramos para lo de Luisa. Las actrices están más afianzadas. Cortamos para comer. Pedimos pollo. A mí me toca una cucaracha en el plato. Luisa se mortifica, le digo que no se preocupe. Es una cucaracha adolescente. Me confirma que aquel chicle de menta que le tocó a Paula en la ensalada no era producto de su subjetividad hacia los cordobeses. La vida en Córdoba se ha deteriorado mucho en estos últimos años. La gente acepta el atropello como algo natural, de pronto se ve mucha berretez en el trato humano. La vida cultural también se ha vuelto decadente, hay un núcleo de convocatoria que es el Cine Club Municipal, manejado por la misma gente de otro lugar importante, el Centro España-Córdoba. Y que a su vez manejan la sección espectáculos de La Voz del Interior, el diario principal. O sea que si uno entra en disenso con alguna de estas instituciones termina mal visto en todas partes. Pero siempre hay un chupamedias dispuesto a creer que desde allí se va a lanzar al mundo, razón por la cual subsiste su política feudocultural.
Por la tarde, ensayo con Maximiliano. Hace preguntas de lo que se desprende, no leyó el guión en los últimos 12 meses. Él mismo lo confirma. Dice todo el tiempo que lo marque, que es inseguro.
La gente de cultura de la Provincia que nos dio lugar para ensayar no está presente en la sala, de modo que no hay quien nos abra. Nos la arreglamos en el rellano de la escalera. Pasamos la escena de la celda, las aspiraciones espaciales se cumplen en la medida de lo que hay.

10 de septiembre. Encontramos un buen restaurante, me enorgullece en mi malherida parte cordobesa.
En un momento de charla Luisa se sostiene la boca, se le salió un diente. Logra controlar la situación. De pronto se agacha y busca algo en el piso, es otra vez el diente.
Yendo en su auto se le salta por tercera vez el inquieto. Anita lo busca, lo encuentra y se lo da.
Segundo ensayo con Maximiliano, en el segundo lugar que nos dio la Provincia trabajan un montón de grupos. Pido silencio, nadie contesta. Maximiliano señala que son sordomudos.

11 de septiembre. Maximiliano tiende a la composición excesiva, pasamos la escena varias veces porque no se sabe la letra. Suspendo el ensayo ya que así es imposible. Va a tener que ir él a Buenos Aires, pide si puede ser la última semana de no sé cuándo… A la salida quiere que hablemos a solas. Él dice que Ana no le tira onda. Pero él no ha hecho nada por conquistarla, le rebato, lo único que hubo de su parte fueron comentarios sobre lo mucho que trabaja y que no tiene tiempo para nada.
La relación con los demás actores se construye, el trabajo no consiste en hacerlo de taquito el último día. Y si hay que confesar la verdad sí, sale horrible. Él es director de modo que sabe lo que es un primer ensayo. En sus ojos descubro que está apresando datos, información, aprendiendo cómo hablarle a un actor díscolo. La maestra ciruela querría darle una patada en el culo.

12 de septiembre. Edgar sigue en la luna, ahora pide asistentes. Hoy están montando el decorado, con Valeria revisamos el guión técnico.

13 de septiembre. Hoy es el 'page to page'. Es la primera vez que hago una lectura del guión frente a todo el equipo. Queda al descubierto el déficit del arte en la película. Edgar no tiene conceptualización ni método por lo que estamos de acuerdo Paula, Mara y yo en que no continúe. Me da pena porque es amigo pero también sé que la relación tal como está va a hacer que nos peleemos.

14 de septiembre. Terminada casi la casa de Elsa. Estamos en la búsqueda de dos ambientadores, uno para Buenos Aires y otro para Córdoba. El de Córdoba será Javier Goffré, quien ya trabajó conmigo en “Comedias”.

15 de septiembre. Las fuentes serán: luz natural que entra por la ventana, una lámpara en el comedor y fluorescente para la cocina. Elsa ahorra electricidad de modo que enciende lo indispensable. El living será oscuro, Elsa no abre la ventana que da a la calle por temor a ser vista; tampoco cuida el jardín delantero por si los vecinos se acercan y le preguntan sobre el hijo.
La casa tiende al calor en la cocina, a la vida en el fondo con el jardín.
La escena final será con la luz que entre por la ventana pero como está lloviendo el reflejo será tenue. No hay soporte de luz interior, Elsa llora como correlato de la lluvia externa, es bueno que no esté demasiado iluminada, a nadie le gusta ser visto en una situación penosa, con la cara estremecida por el llanto. Como si el nublado estuviese dentro de la casa.

17 de septiembre. Mara vino a tocar con su grupo Los Cocineros y aprovechamos ensayar con Ana. Mara no se sabe la letra. No me dan ganas de recriminarle, el día anterior viajó todo el día, igual salen cosas lindas.

18 de septiembre. Veo imágenes del casamiento de mi hermano Ricardo que probablemente sirvan para lo que Alicia edita. Es shockeante constatar los cambios, la gente que se ha separado, los que se han muerto, las expectativas de felicidad. Seleccionamos tomas donde no aparezca demasiada gente para evitar la cesión de imagen. Descartamos la idea de poner dibujitos animados, recurso mersún de los videos sociales que insertan dibujitos para crear un contrapunto gracioso. El impedimento en este sentido es favorable.
Dora, la maquilladora, pasó un presupuesto imposible de alquiler de valija.

19 de septiembre. A las 11 llegó Maximiliano. Hacemos una pasada, sale estupendo. Ana está fría con Maximiliano, en la escena final le tiene que tirar onda y no aparece nada de afecto. Las marcaciones quedan patéticas, cuando ella está por abrazarlo le da un ataque de risa, ni ella se lo cree y ésa es su respuesta frente al ridículo. No intervengo en sus sentimientos para con Maximiliano porque va a ser inútil.
Dora le prueba el maquillaje, de un lado lo maquilla cuando espera a la chica y del otro cuando ya le dieron condena. De un lado no lo favorecen los granos para la conquista amorosa, del otro está ojeroso y con la barba crecida.

20 de septiembre. Hay casting de nueras de Elsa, una de ellas es peruana, le cuesta fijar la atención. Valeria me comenta que tiene un problema en el ojo, todo el tiempo estuvo tratando de disimularlo. He ahí una. Otra, cordobesa, se perfila para la segunda.
Por la tarde, ensayo con Maximiliano y Ana. Ambos logran avances en la relación. No me importa mucho si no aparece la onda, lo fundamental es que no lo traten de ocultar como la mujer del ojo.
Se rompió la Minidv que íbamos a usar para Alicia. Es una Sony VX1000, la misma con la que los daneses inauguraron su serie dogma. Me da pena y rabia, paralelamente el baño de mi departamento sufrió una rotura y tengo que arreglarlo antes de filmar el departamento de Alicia.

21 de septiembre. Hoy es la prueba de cámara y de paso vamos a grabar una de las entrevistas. Magdalena Combes se paraliza, el corazón le late a toda marcha. Por la retoma ocho Solange sugiere que hagamos dos tomas seguidas sin cortar y funciona. Hoy se presentaron los sonidistas, Daniel y Santiago.

22 de septiembre. Paula quiere que achique la celda final, concibe el espacio en relación al ascenso social. Creo que en realidad le molesta el travelling, antes que el ascenso social son otras las alienaciones que se juegan en medio. Me contó una guardia de la ex cárcel de mujeres, que las detenidas, al enterarse de que iban a ser trasladadas a Bowuer -14 km saliendo de la ciudad- se empezaron a portar mal. Había siempre "novedades" en ese penal. Ignoraban hasta entonces que la cárcel donde estaban, enclavada en pleno corazón de Bº Güemes, les permitía sentir la presencia de gente, oír los coches, en fin: sentirse personas. Bowuer las convirtió en reas.

24 de septiembre. Viajamos en auto a Córdoba Valeria, Mara y yo. Tras 7 horas nos perdemos. Un paisano nos informa de un cruce para retomar la ruta 9. Cierta teoría japonesa habla de que las mujeres tenemos una circunvolución más en el cerebro, eso explicaría que para describir un mismo hecho las mujeres utilizamos más palabras y damos más vueltas que los hombres. Creo que estábamos hablando de lo pésimo que se portó Carole Bouquet en Nordeste, la película de Juan Solanas.
Llegamos exhaustas y voy directo a mi casa, cumple años mi mamá. Está mi tío Horacio con un escudito de San Juan prendido en la solapa.
Mi mamá cuenta que el otro día se sentó en el bidet para hacerle hacer pis a mi sobrino Luciano.
-… Entonces se me abrió la canilla y me empapé, parecía toda cagada.
-Y bueno, ¿no dicen que la caca es un regalo para los hijos?- dice mi papá.
-¡Qué sé yo, mirá si me voy a acordar de las teorías psicoanalíticas!
-Sobre todo si lo dijo Freud, que sufría diarrea-. Acota mi tío.
-¿Sí?
-Diarrea mental…

25 de septiembre. Visitamos cárcel de San Martín. A los varones les hacen pintar los dedos. La guardia femenina nos trata mal pero cuando ve que el director del penal nos saluda la mujer se afloja. Explica la requisa, señala que nunca son “frías”, es decir, se saca charla a las mujeres para distender la situación y de paso comprobar por los movimientos de la boca si están tratando de pasar droga o gillettes.
Valeria se ofrece a ensayar la requisa con la guardia. La guardia se compenetra y le hace subir el corpiño dejándola en tetas. Yo estoy grabando la escena con mi cámara de fotos, la situación es incómoda pero siento que sería más bochornoso apagar la cámara en ese momento.
Vamos a Bowuer, nos vuelven a impactar los pasillos gigantescos.
En Encausados: Valeria despotrica contra las condiciones del lugar ya que como se sabe, no tiene ni luz ni agua. Ariel en cambio se entusiasma, todo parece estimularlo.
Vemos por último los colectivos y la Terminal de ómnibus. Javier Goffré me planta, dice que no es la persona que yo necesito.

26 de septiembre. Llegamos al frente de la casa de Elsa y nos atiende la dueña, medio dormida. Medimos y hacemos fotos. La casita es como sacada de un cuento. Recorremos las calles por donde va a caminar Alicia, no es difícil encontrar los fondos para cada escena. Barrio Comercial es un signo muy fuerte para la historia. En una celda deshabitada de Encausados hay una pintada enorme que dice Bº Comercial. Barrio de ladrones, de reducidores de coches. Valeria pregunta si podemos cambiar el nombre de la calle “Balnearia” y en verdad no da lo mismo, hay una relación con el agua desde que la protagonista mete la pata en un charco hasta que se empapa en la escena previa a la entrevista. Puede sonar caprichoso pero tiene sentido. Como el auto destrozado donde se esconden las chicas... Escribí el guión mucho antes de saber que en Barrio Comercial se desarman autos. Uno va caminando por cualquier calle y está repleto de esos cascajos.

27 de septiembre. ARDE CORDOBA. Las noticias no se pueden creer: las sierras de Córdoba se están quemando, ayer explotó una ambulancia que traía accidentados y heridos de un tiroteo y Menem, que se encontraba dando un discurso en La Calera, tuvo una descompensación a causa del humo. Desde la ciudad se ve la humareda, la luz es apocalíptica. Los bomberos no van colaborar en la escena de lluvia por estar afectados a la emergencia, tampoco la policía nos da bola. Hoy teníamos que ver el camión cisterna que reemplazará a los bomberos pero resulta que también los llamaron del gobierno.
Por la tarde encaro la visita a la iglesia evangélica, que tengo que admitir, me da horror. Me acompañan los actores, la idea es construir juntos el texto. Por suerte no es una ceremonia tan chica como describió Inés. Ella fue la semana pasada para hacer el contacto y pararon la reunión, rezaron por ella, le hicieron una rueda, etc. Hoy se acercaron unas personas y nada más nos dieron la bienvenida.
A la hora decido que nos movamos cuando vemos, en la entrada, una ambulancia. Para seguir con el fatídico día hubo un infartado en el templo. Nos estamos por tomar un taxi cuando sale el pastor y nos frena. Fernando Cots, el profesor de cine y guionista que hará de pastor, charla con él. El pastor verdadero le pregunta cuál es el motivo de nuestra visita y él cuenta que una amiga suya tiene al hijo en terapia intensiva. Ésto es verdad.

28 de septiembre. Prosiguen los incendios, nada los para. Ya están evacuando poblados de Punilla, cerca de la capital. Vamos a la cárcel de San Martín para ver el movimiento de extras con la mala suerte de que no hay nadie.
Peleo con Paula por teléfono, quiere reducir el plan y que volvamos a Buenos Aires. ¿Qué hacer?
¿Podés cambiar el nombre de la calle? ¿Da lo mismo que el ómnibus pase por una calle desierta o tiene que ser en calle principal? ¿Barrio Comercial? En Buenos Aires hay miles, te consigo Barrio Comercial en Mataderos, Munro, Colegiales. ¿Para qué vas a llevar una cardíaca al rodaje? Si la hacés en MiniDV no te la van a aceptar en ningún festival. ¿Cuál es problema de decir violadores, choros y asesinos? Cárceles hay en todos lados.
Ati saca fotos y de pronto señala en el horizonte fuego. Que Dios te ayude.

29 de septiembre. La relación con el actor se ha suavizado. En cierto momento él tiende neutralizar el acento cordobés y pronuncia las “eses”, cosa no muy frecuente aquí. Tiene que ser él mismo, en eso debe consistir su esfuerzo. Como Ana también se siente mejor ahora podemos buscar matices, divertirnos.

30 de septiembre.

LILIANA:
Cuando anoche te fuiste, me dejaste una consigna: Que procurase hacerlo al predicador bien dogmático.
Te digo que eso no fue lo que vi.
Tal vez vos (y yo también, por que negarlo) estés influida por prejuicios hacia los curas católicos, sobre todo aquellos que están más cerca del Poder, que son más Inquisidores que Pastores.
Esa actitud de los que tienen su doctrina y pretenden que la realidad encaje en ella como sea, aún a punta de pistola, es muy propio de los curas “opusdeístas” que abundan para nuestra desgracia en estas pampas.
Este pastor no era dogmático en absoluto. Si lo piensas un poco, de tener la misma actitud que los curas católicos, ese salón habría estado vacío.
No obstante, tiene aspectos interesantes que serían dignos de destacar y que coincidirían con el encare general de tu película.
Nosotros estuvimos en una noche particular. Alguien se descompuso, debió ser atendido por un servicio de emergencia… y el clima fue diferente, pero con el transcurrir de la noche parece haber recuperado la “normalidad”.
La música del grupo, que debe haber sido más breve en otras ocasiones, prepara un clima especial de recepción: No desde la racionalidad, sino desde el sentimiento exacerbado. Esa música melosa y sin sobresaltos puede dar, a ciertos espíritus simples, una sensación de paz y éxtasis.
Y si bien el Predicador, en su discurso, analizó temas bíblicos, su análisis apuntaba hacia dos parámetros: La iniciativa personal para cambiar el propio destino y, a su vez, la fe en Dios para obtener de Él el poder para efectuar ese cambio.
Dicho de otra manera, haz tu destino, pero no esperes caminar solo. Siempre estaremos a tu lado.
Y todo lo hacía desde una expresividad exacerbada, cercana demasiado a los radioteatros que vos, por edad, no pudiste conocer. No tenía el histrionismo del Pastor Jiménez, pero cerca le andaba.
Algo así como la teoría de la Homeopatía: Se lanzan pequeñas dosis de la enfermedad para que pasen los “controles primarios” del cuerpo y lleguen hasta los centros de respuesta más importantes. Eso provocaría una respuesta integral del cuerpo, no localizada en el punto de ingreso.
Así esta forma sensible de expresar el mensaje llega al fondo del alma sin demasiados cuestionamientos intelectuales,
La gente que estaba allí pertenece a un estrato social bien definido, los mismos que los de tu protagonista masculino. Gente que tiene una vida gris, sin horizontes, que ha tocado fondo y/o que ha cometido actos irreparables, y que ahora busca una roca a la cual afirmarse para no terminar a la deriva, ya que no tuvo la suerte de nacer en un medio donde le proveyeran de brújulas y cartas de navegación, mucho menos de un adecuado calafate para su casco.
Son náufragos que bendicen la isla pelada donde pudieron refugiarse, a la espera de un rescate que jamás llegará.
Hay excepciones, claro. Pasé hace poco por frente a la Iglesia Universal del centro y, para mi sorpresa, me encontré a una ex alumna, una chica formada y con nivel universitario, convertida en una creyente más.
Tengo la idea de un texto para el personaje del Predicador. Lo compondré y lo someteré a tu criterio. Creo que se ajustará a tus intenciones a la vez que responderá a una imagen ajustada a la realidad que observé esa noche.
Un abrazo.-

FERNANDO JOSÉ COTS


1 de octubre. Llegó Paula. No tocamos la discusión del otro día pero me pidió perdón. Ahora se pone una remera de Boca y se pasea por la habitación, hace pis, pone la bandeja del desayuno arriba de la notebook, suena su celular sin parar... la quiero!
El conserje del hotel nos sopló que el gerente de la Pritty se aloja ahí mismo. Sugiere que hablemos con él para pedirle cosas y se ofrece a organizarnos una reunión. Es el mismo que consiguió los uniformes de policía. Ati dice que le pidamos el eléctrico que le falta…

2 de octubre. Largamos el rodaje en la cárcel de San Martín. A los varones los cachean y les pintan el dedo. Llegan los extras, el guardia que conseguimos no es muy ducho cortando la tarta, tiene manos femeninas.
Cada tanto los del SPC (Servicio Penitenciario de Córdoba) nos hacen esperar que pase una fila de presos. Por cada traslado perdemos 25 minutos.
En un momento me llama el jefe de seguridad. Uno de los extras es visita de un interno y no puede estar en la cárcel. Me doy cuenta de que es el chico que hizo de guardia, siempre tenía dificultades en decir literatura policial y mandaba literatura oficial... También le daba vergüenza cambiarse donde lo vieran los guardias, dice que porque tenía una cicatriz. Por ahí era el tatuaje de la víbora enroscada en la espada, que quiere decir amenaza a un policía.
Otra de las extras resultó tener a su padre adentro, casi nos echan por eso: la descubrieron haciéndose señas con un preso de los que están limpiando. Los que lo vieron dicen que hasta se dieron un beso y él le dijo ‘qué grande que estás’.
La escena de la requisa salió fuerte, repetí para disimular el culo de Ana pero Paula me convenció de que debía ser así.
Mara Dopaso hizo la guardia femenina, lo hizo amable y a la vez asqueroso. No se la ve bien de cara, es una lástima, es muy linda mujer.

3 de octubre. Está nublado, los encuadres no están bien, tienen que ser asimétricos, esquivos, furtivos. Buscando foco tomando de a pedazos. Valeria protesta porque las cosas no se hacen en orden. Pretendo yo hacer cámara pero el asistente tiene que estar al lado de la cámara y ya es hora del almuerzo.
Después de la comida Ariel adivina la intención de esos planos. Lucía y Eva tienden a la teatralización pero están hermosas y graciosas.
A Valeria Otheguy se le escapa un detalle de continuidad y tenemos que repetir en un momento caótico. A mí siempre me beneficia la repetición.
En la cena nos enteramos que: a Mara Dopaso la mandó llamar el director del penal, ella fue asustada pensando que había pasado algo grave y al entrar la requisaron. No era nada, el director quería saber cómo nos había ido, si necesitábamos algo...

4 de octubre. Hoy tenemos caminatas y desplazamientos en Barrio Comercial. Hay dos policías custodiando el equipo, es un barrio peligroso. Loli estaba dispuesta a ir y el taxista se negó a llevarla. Barrio de reducidores de coches, universidad de ladrones. Hay tensión con Valeria Pivato. Descubrí que le fastidia repetir, me encantaría que entienda las necesidades pero no hay tiempo y tampoco veo que tenga que hacerle la escuelita. Mara Santucho está molesta con Dora porque mientras maquilla le habla, yo ya me había dado cuenta desde el primer día que desconcentra a la actrices. A Luisa le dijo que tenía que ir a un psicólogo. También las trata de no profesionales, ella trabajó con la Aleandro, el Alcón. Pido a Valeria que se encargue de Dora y me retruca que lo haga yo.
Comemos. Luisa hace el gallo y otros animalitos. Ana quiere gruñir y le sale pollito. Mara propone un aplauso para la película y nadie se hace eco. ¡Qué triste el equipo profesional!

5 de octubre. Nos preparamos para la escena de la lluvia. La calle se llena de niños y de perros. Aparece un perrito desnutrido y sarnoso, los nenes le pegan. Paula le da leche. Caga blando, se mete en los huecos de la pared.
La máquina de lluvia no anda y el chaparrón sale desparejo. La toma en picado las hace parecer metidas en un cajón. Hay otra evocación al féretro en la toma del preso desde arriba de la cucheta, cuando hablan de Dios y de la muerte.
Al salir el chorro de agua se siente el griterío, pido que no lo hagan en la toma, entre los chicos figura un sordomudo.
Casi terminamos. Los policías se van y mi apuro es salir de allí antes que anochezca. Decidimos llevar al perrito. Paula lo envuelve en el nylon que usamos para la lluvia y antes pregunta a los chicos si conocen al dueño. Uno nos lo quiere vender, evidentemente no es de nadie.
-Para qué se lo llevan si ya está para la cuneta- observa un nene, no mucho mejor trazado que el perrito.
En la cena agradezco el esfuerzo de todos que ha sido triple con la lluvia. Valeria Pivato puso humanamente todo. La busco pero esquiva el agradecimiento.

6 de octubre. Chuchito nos acompaña atado con una soga, muerto de frío. La vacuna le está haciendo efecto, ya se le deshinchó la panza.
El viento hace difícil la comunicación, hay que gritar y salirse del monitor para dar indicaciones.
Tengo la cara tirante por el sol. Dora está al lado, podría pedirle una crema pero cuanto menos le hable mejor.
La tirantez con mi equipo es notable, Solange también se puso fría siendo que había buen vínculo.
En un momento me enojo con Mara Santucho, Valeria aprovecha y manda alguna justificación para la actriz. Quiero que nadie les hable a las actrices antes de la toma porque se enfrían y olvidan las indicaciones. En el interín ocurre de todo: autos, policías, camiones de presos, microfonista acomodando el corbatero, etcétera. Valeria vuelve a hacerme un planteo. ¿Es tan difícil entender que nadie hable con los actores? Ella insiste: ¿en
todo el rodaje querés que nadie les hable?

7 de octubre. Hoy es un día fácil: escuela de cine y desplazamientos en ómnibus. Ati hace una linda luz en el aula y Roberto Videla actúa bien de sí mismo. Hay una cita a su obra en la película, afiches de sus obras de teatro, las que ví y no ví, las que me encantaron. En la escena elogia a Alicia y Virginia, pero no tiene que decir de su trabajo “hace bien a la gente”.
Es el sexto día de rodaje y estoy fundida. Hoy salió la noticia de la muerte de Mignona, su obra nunca me atrajo pero causó impacto alrededor. Dora está triste, llora, parece que eran amigos. Se nota que quisiera irse a la mierda de esta terminal.
Alguien proclama el fin de la primera semana de rodaje, siento plenitud y satisfacción. Nadie aplaude, Paula se sorprende.

9 de octubre. Paula rescata el trabajo de Valeria Pivato para la producción, pero como asistente de dirección le falta sensibilidad y cintura. Esta mañana ella y su asistente anotaron en el llamado diario: “Quien no entienda que filmar y escribir es diversión hará padecer a todos quienes le rodean. Eduardo Mignona.” En fin.
La entrada a Bowuer es más hostil que San Martín. A las mujeres nos requisan con la somera, a los varones los desnudan y les pintan el dedo. A una de las extras le encontraron una lima de uñas que parece un picahielos. Ella sostiene que se lima las uñas con eso... A otra le sacaron un cuchillito que se llevó para cortar una manzana.
Tras la primera toma con carro pido a los sonidistas que hagan wildtrack, me miran como si les hablara en chino.
Anita tiene el labio hinchado por unos herpes, ayer se fue al festival del salame en Colonia Caroya y comió de todo. Viene bien a la escena porque teóricamente ya se besó con Luis.
Salimos al exterior a hacer la última toma. Veo que la remera de Ana no tiene el bolsillo donde tendría que guardar el teléfono de Elsa. Habíamos hablado de la importancia de que se lo guarde a la altura del pecho por la evocación que hace Elsa al final en “se me viene el corazón a la boca...”. Emilia contesta indolente que tuvo que hacer miles de cosas y no pudo. Le digo que tendría que haber pedido ayuda. Ella se disculpa, ¿pero qué hago con sus disculpas? Digo que chequee el resto del vestuario, me contesta que ya lo tiene todo.

10 de octubre. Vuelta a la cárcel de San Martín, con pocos extras y demasiadas puestas. Chuchito llora de calor. La actriz que hace de renga nos hace llorar de risa con el ‘¡metete la cámara en la concha!’
Paula me apura a sacar los almacenes, todo el mundo quiere terminar. En la comida se levanta un ventarrón y hay que salir corriendo. Valeria me da la noticia de que una remera que tiene continuidad se perdió. Otra vez indignación con Emilia, tengo que inventar una acción irrelevante para justificar que el personaje se ponga un bucito y así tapar su falta. Emilia se ofende de que pensamos que no presta atención, que está en cualquiera.
Acabamos en Barrio Comercial, aplausos. El aplauso es porque nos vamos de Córdoba.
Chuchito va a viajar con los camioneros y nosotras en ómnibus, la empresa Betel, la que rezan y leen la Biblia. Me pregunto por qué la gente está tan ingrata.

11 de octubre. Edna no hizo su trabajo de ambientación, no rindió el dinero de utilería y se fue… a Israel.

12 de octubre. Hoy filmamos en el departamento. La gente está apaciguada, ya están en “casa”. Emilia mandó hacer la remera que se perdió. Hoy Dora se enteró de que Mara Santucho salió en la revista Ñ y está de lo más zalamera.
He recreado en las paredes las pasiones y gustos de estudiante. Los libros preferidos, las obras de teatro, las citas. Roberto Videla me dio afiches que le pedí de sus obras. Mucha gente no lo conoce y en general la opinión especializada es mezquina con él. Roberto es un maestro y un director enorme. Admiro su “concepción de la dirección”. Tuvimos un alejamiento hace unos años pero lo quiero y me pareció que tenía que hacer del profesor. Me alegró que aceptara, cuando estuvo en la filmación ahí recién se enteró que iba a cobrar. O sea que en realidad lo estaba haciendo de onda.
Me enrosqué una cinta roja en la muñeca con varias vueltas. Espero que acá se entienda lo mismo que allá.

13 de Octubre. Hago callar a los sonidistas que con sus risas no dejan que el eléctrico escuche al DF.

14 de octubre. Vamos con Paula y Mauro a buscar utilería para la casa de Elsa. En Pompeya nos salvamos de que 3 tipos nos asalten. Volvemos con las sillas, el rosario, los portarretratos.
La cocina de Elsa ya parece habitada, inclusive se puede calentar agua en la cocina. La heladera quedó demasiado vetusta. A Mauro se le ocurrió poner mi televisor nuevo en el comedor, un regalo de sus hijos. Luisa, encantada.



15 de Octubre. Soy yo. Le borré el arito con el Photoshop. Dice mi mamá que el enojo era con el fotógrafo. (En aquella época había que contratar fotógrafo para tener un recuerdo)...

16 de octubre. El patio de Elsa es agreste, con plantas que son más yuyos que otra cosa y un árbol apestado. Empezamos los planos generales, la luz es hermosa, tamizada por las hojas. Ana está demasiado light, seguramente se relajó el fin de semana largo y se nota.
Hacemos el diálogo desde varios puntos de vista, sé cómo será el montaje pero hacemos las tomas largas para usarlas –contrariamente, como si fueran de cobertura- como planos secuencia. Y funciona.
Mauro y Soledad San Martín largan dos gallinas blancas. Las habíamos protegido de los gatos de la casa que a toda costa largaban sus uñas a través de los barrotes. Ana se tienta. Valeria me apura delante del equipo, como es su costumbre, señalando que de un plano se han hecho 17 retomas. Sugiero que apure otras áreas.
Hacemos el travelling hacia la foto. Todo gritaba NO para hacerlo: que el piso era irregular, que los tramos eran cortos, que el tiempo, que la estética de la película... No hay que escuchar, paradójicamente, la palabra NO.
Terminamos, todos cargan su equipamiento, me quedaron las gallinas y se las regalé a Olga.

18 de Octubre. Bergman y su discusión con Ingrid Thulin, en “Después del Ensayo”: La película trata de un director que va a trabajar con su ex mujer y la actual, una actriz joven. Durante el rodaje Thulin tenía que decir “es mi instrumento que ya no funciona”. Al decirlo, automáticamente se largaba a llorar. Bergman, que no quería que la escena se volviese melodramática, insistía en que lo dijera sin quebrarse. Pero ella volvía a llorar en el mismo punto. No podía decirlo de otro modo frente a la perspectiva de su propio deterioro.

19 de octubre. Hubo una falla con el HD y no sirvió nada de lo hecho hasta el mediodía. Mi estado es indescriptible, hicimos toda la escena del llanto de Luisa que había salido extraordinario. Agoté a esa mujer, todos quedamos extenuados por su intensidad. La cámara empezó a fallar a las 11 pero nadie avisó y continuamos grabando hasta el almuerzo. Paula me plantea que han ido hasta la empresa HD a revisar los casetes, tal vez no sirvan las tomas. Valeria sugiere si no quiero ir ensayando con las actrices pero que Ati no va a poner la luz para no trabajar al pedo. ¡Como si gastar a los actores no fuese trabajo al pedo!
Otro episodio. Valeria retó duramente a Valeria Otheguy por un error en la continuidad. Lo hizo en lo que ya podemos definir como su estilo, a los gritos delante de todo el equipo, como para que quede resaltada su propia competencia. Su desmesura me recuerda la cantidad de veces que ella la embarró y nadie se lo anduvo refregando. Me acuerdo que cuando había que elegir a los chicos para la escena del cumpleaños, dijo que Rodrigo, actor de “Nordeste”, tenía 14 años pero que parecía de 12. Cuando lo vi, el chico contestó con voz de señor “16”. ¿Cómo Elsa le va a decir a un chico de 16 que puede tomar un poquito de alcohol? No tiene sentido. Al bajarlo del casting, Pivato tuvo que dar de baja a un primo de él que iba a hacer del nene más chico. Y se le ocurrió la brillante idea, junto con Solange, de decirle que la escena se bajó del guión. Cuando el chico vea la película se va a dar cuenta de que le mintieron.

20 de octubre. Tenemos que repetir la escena de ayer. Confío en que va a salir rápido, como hacer retomas. Ati dejó la luz preparada y hacemos el primer plano de Luisa. Se olvida una parte. No hay conexión con Ana, les cuesta sostener el texto. Ana está desinflada, Luisa no puede hilar, las palabras se vacían. La desmoralización llegó a las actrices. Faltaría que Valeria lance sus diatribas pero ella no tiene la culpa del problema técnico de ayer, esa es la verdad.
Más bien debería yo haber planteado otra escena en lugar de la del llanto. Ayer tuvieron un desgaste feroz y simplemente no les da el cuero, pero como la luz estaba puesta y para aprovechar el tiempo... Fue una idiotez de mi parte, la 'asistente' que todos llevamos dentro.
Al final del día planteo a Ati que en la escena del cumpleaños haga una luz base para no perder tiempo por los niños. Valeria defiende que Ati no es quien se demora. Que hoy, sin ir más lejos, nos fuimos una hora extra porque yo tardé en sacar un plano. (¡!) Le sugiero que en vez de proyectar según la experiencia anormal lo haga en base al trabajo general donde muchas veces terminamos media hora antes, inclusive adelantamos dos jornadas a su plan. Valeria no prolonga la discusión, saluda desde la puerta.
Comemos sanguchitos y cerveza, Luisa y Mara comentan su próxima partida a Córdoba.

21 de octubre. La celda de Bowuer será pavorosamente más chica que la de San Martín, como dice el guión. Resigné un travelling lateral, una idea más o menos mediocre de puesta. Ahora voy a filmar en plano y contraplano, el primero de Ana entrando y saliendo de cuadro, el contraplano serán ella y Luis enlazados, con el fondo diminuto de la celda.
Sol ha venido a ayudarnos, pinta la puerta de la celda Bouwer.

23 de octubre. Cumpleaños de Elsa. Vienen los nietos, dos nenes de 6, el hijo de Nelson, el durlockero, quien a su vez hará de Oscar en la película, Gastón y Lucas, los nietos de Olguita, y Gabriel, el novio de Mara. Y las cuñadas: la peruana Giulietta y la cordobesa Gabriela. Arrancamos por la escena en que Elsa pega al nene. Intento mostrar al niño cómo tiene que gritar, pensé que el pequeño actor disfrutaría la mentira pero veo que se lo cree y le afecta.
Timoteo, el nieto más grande, tiende a la actuación de los niños de televisión pero con las marcas cambia. Es un chico agradable. En un momento les hago cantar el cumpleaños para que entren en el espíritu festivo. Los nietos de Olga se quedan paraditos como estacas, son testigos de Jehová. Luisa no lo sabe y los anima a vencer la timidez.
En un momento sacan a un pequeñín llamado Lucas, se hizo pis. Contra todo pronóstico los chicos han estado estupendos, son tan frágiles... Luisa les hace uno de sus chistes y por poco se largan a llorar.
Después de comer me vuelvo caminando con la mamá de Lucas. Está preocupada, dice que el nene estaba chocho con venir y ahora no sabe si llevárselo tras el episodio del pis. Le digo que si se lo lleva por ahí le crea una marca, mejor no darle tanta importancia.
Hacemos un plano detalle de las copas de champagne, todo brilla en el empeño de seducir a la muchacha: el vidrio, la lámpara, el celofán de las flores. Valeria Otheguy y Pivato ya habían sugerido lo de incluir los jazmines, yo no escuché.
La celda de Bowuer ha quedado llena de dibujitos hechos por los niños.

24 de octubre. Anoche dormí mal, quisiera terminar. Hoy hacemos la escena de cuando las chicas visitan a Elsa por primera vez. Planteo la primera toma, la acción se resuelve en un solo plano. Saboreo la economía de la puesta y cierta vanidad me hace comentarlo en voz alta. Resultado de la imprudencia: las siguientes retomas se prolongan, fotografía corrige primeros planos hasta el hartazgo, la desorganización.
Luisa actúa mecánico. De la experiencia del otro día sé que tengo que cortar. Busco un respiro en medio del clima sofocante y el olor a gas que emana de la cocina. Luisa sube a la planta alta, quiere hablar. ¿Cómo se puede charlar hasta olvidarse que aún nos queda por filmar? Hoy es su último día de rodaje, tiene la emoción fácil. Trato de darle ánimo, creo fervientemente que después de esta película van a venir otras para ella. ¿Con quién?, pregunta. Salvo que sea con el Santiago o conmigo no le interesa. Con Mignona le hubiese gustado, lástima que se murió. Pero no toleraría trabajar con gente… no soportaría una Dora, por ejemplo. Repasa sus 14 años de relación con Eduardo Sahar, su ex marido, director de fotografía. De los dos primeros que fueron felicidad pura, de cómo lo sigue admirando, del documental último que aunque le parece desparejo… y abre un paréntesis sobre la heterogeneidad del material, que se corresponde a las distintas etapas con sus distintas mujeres.
Por la tarde vamos a Av. Elcano, reemplazaremos ahí la Vélez Sársfield de Córdoba. No soporto la falsedad de Pivato ni de Dora, tampoco me da el cuero disimular. Pensar que hay que seguir hasta el fin con esta gente que desparrama veneno, asegurando además que eso es parte del saber “profesional”.

25 de octubre. Dora volvió a brotarse, maltrató a Mara, se quejó del poco dinero de la producción, cambió un peinado a una extra de la que habíamos acordado, tendría el mismo rodete que Virginia.
Franco Trento y Ana se dan el beso, al final él la tiene que atraer hacia sí y ella resistirse. Ana me cuenta que Franco le metió la lengua hasta la garganta, en un momento pensó que se ahogaba pero no se animó a decirle nada. Franco estuvo haciendo el mismo chiste desde que llegó: que practicó mucho para que no se le cayera la prótesis dentro de la boca de Ana.
Me hubiera gustado que este diario reflejase el proceso creativo, cómo se llega a la forma de una película pero estoy chupada por el puterío. ¡Ojalá brote algo interesante en el montaje!
Volvemos al departamento tras una inexplicable demora y arrancamos la escena con Franco. Él es editor de video en la vida real y pregunta cómo va la cámara, qué hacen los personajes en off, cómo voy a montar la escena. Quiere demostrar que él es del palo y se pone pesado, Pivato lo frena.
A la tarde grabamos las voces de Ana y Mara en la escena de la lluvia. Mara terminó su trabajo, la abrazo. Hemos hecho una película más juntas. Todo empezó en "Verdad o Consecuencia", video que rodé cuando ella tenía 14 años. Ya quisiera filmar la próxima, ella pregunta con tristeza si no me arrepentí de haberla llamado.
Le regalé "Mi último suspiro" a Valeria Otheguy. Es buena compañera, amiga, sensible, fina.

26 de octubre. La celda de Bowuer quedó genial, fue idea de Paula construirla tan angosta.
Pivato se enoja porque hice un dibujo en la pared “a 2 horas después de empezar la puesta”. Maxi y Ana se besan, jamás lo habíamos ensayado porque me daba miedo de que no se gustasen. Me despido hasta el otro día, no ando de buen humor. Por la noche Paula me dice que no me paro ante la gente como directora, que me callo las cosas.

El lunes te quiero
El martes te necesito
El miércoles te amo
El jueves te adoro
El viernes te extraño
El sábado te deseo
El domingo ¡HOLA MI AMOR!
(De carta enviada por un preso a su novia)

27 de octubre. ¡Penúltimo día! Voy a hacer un ensayo de la escena que tiene nueve páginas para determinar las posiciones de la cámara, según el story suman 27. Ana y Maxi hacen dos pasadas. En plano secuencia queda fantástico, por mí no haría más planos. La foto de fondo quedó impresionante, también fue idea de Paula, ella lo hizo miles de veces en publicidad. Pensé que iba a quedar como los backgrounds de las películas de Hitchcock, donde uno se resigna a ver una buena historia. Realmente quedó bien.
Siguen planos para el montaje, como lo actores la tienen harto pasada decido filmar sin continuidad de acción para aprovechar la puesta de luz. Maxi tiende a acordobesear al personaje y falla la dicción. No es grave. Ana está tumbada por el cansancio y el estrés de tantos besos. La voy a extrañar, no sé cómo sale el tema de los hijos y le digo que no se embarace para el 2008. Empezó su carrera de cine desnudándose en la requisa. No había filmado nunca antes y quedaba perpleja ante el lenguaje del set, aunque no lo demostraba: órdenes como ‘mantené la marca’, ‘ponete en posición’ entraban y salían de sus oídos así como así. Llegó a confesarme que en un momento no sabía dónde estaba la cámara. Pese a su inexperiencia o mejor dicho, gracias a ella, jamás erró las marcas e incorporó todos los cambios que se le pedían.
Hoy termina la cuarta semana, primer fin de semana en dos meses de descanso. ¡Queda el lunes!

30 de octubre. ¿Rodaje? ¿Cuál rodaje? Vamos a filmar con el mismo principio de la celda anterior: plano secuencia de la escena, contraplano e inserts. La escena es más corta por lo que creo, vamos a terminar antes del mediodía. Igual no lo proclamo.
Maxi brilla, nada quedó de los primeros ensayos desastrosos; en cada retoma reinventa, bucea con placer en el universo de Luis. Por momentos recuerda a James Dean pero sus gestos son de una cualidad genuina.
La parte del equipo en discordia está templada, lamento haberme dejado amargar, no haber podido, como dice Paula, pasármelos por el orto.
El sábado soñé con Valeria Pivato. Íbamos a rodar cuando me enojé por algo, una situación x por la que cual ella también estaba molesta. Al final me pedía disculpas, éste, particularmente, había sido un rodaje muy estresante para ella.
Cuando hacemos los planos detalle de las fotos de la celda discutimos con Paula, segunda discusión después de aquella por teléfono estando en Córdoba. Se fastidió porque incluíamos en las tomas las caras de las modelos que figuran en los recortes de revistas, que pegan los presos, y habría que pagar derechos de imagen. Antes sugirió cosas que no estaban en el guión para completar la escena anterior. Le dije que la película ya estaba hecha. Como productora comprendo que quisiera aprovechar medio día más de equipo.
Terminamos. Saludo a uno por uno. No puedo parar de reír, cuando estoy frente a Pivato los disgustos se borran por un segundo y le doy las gracias. Creo que a ella le pasa lo mismo. Solange sigue con su cara de piedra pero ya está, no más llamados. Dora me da uno de sus abrazos pegajosos y me desea que haga muchas películas “aunque no estemos juntas”.
En la comida nos acordamos con Anita del día del casting. Le había hecho hacer la escena donde conoce a Luis, la misma con la que hoy terminamos la película.
Vamos a Palpa a acomodar un poco, la casa de Elsa está vacía y triste. Impresionan los objetos viejos, la sensación de que todos nos vamos a morir.



El diario termina el 23 de noviembre, cuando vemos la primera versión de la película. En ese ínterin cuento los pormenores del off line, bajadas de material, compras de discos rígidos y cuestiones técnicas que al releer me parecen intrascendentes.


Escribir el diario de filmación surgió como escribir un mail a un amigo. Encontraba siempre los hechos del atrás de cámara apasionantes, de eso trata la película, de los avatares que atraviesa un director o un grupo de realización para filmar. Hacía parecer que los sinsabores valían la pena para ser leídos, todavía me impactan por ejemplo, la visita a la cárcel de menores, el recorrido por la mugrosa ex cárcel de Encausados, la inconmensurabilidad de Bowuer. Me animaba un poco también cierta vocación pedagógica, pensaba que podía ser útil ver cómo se llega a la forma, porque finalmente de eso se trata una película, de materia perceptible visual y sonora.
Sin embargo, con el correr de los días, toda esta cuestión de la búsqueda quedó relegada a los conflictos con cierta parte del grupo. Describir lo que pasaba alrededor me servía como descarga, y tuvo que pasar un tiempo para darme cuenta de que había visto más de lo consta en estas páginas. Simplemente sucedió ante mis ojos, apenas por arrancar la filmación, el cambio de la piel de víbora. Lo atribuí, como muchas veces cuando no queremos admitir la realidad, a justificaciones diversas. El correlato de este diario con la película puede encontrarse en la tensión entre lo visible y lo subterráneo: ver o no ver, esa es la cuestión.
LP 2008